Datos clave sobre las vacunas para padres y tutores

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Información errónea sobre las vacunas contra el COVID-19 ha causado confusión para padres y tutores. Estos son los datos clave sobre las vacunas contra el COVID-19 y los niños.

El COVID-19 puede ser peligroso para los niños

La posibilidad de que los niños se infecten del COVID-19 es igual de alta que en adultos. Y no hay manera de predecir cómo le afectará el COVID-19 a su hijo, ni la probabilidad de tener síntomas a largo plazo, ni otros efectos de los que aún no sabemos.

Entre los niños menores de 18 años que se han contagiado con el COVID-19 en los Estados Unidos, miles han sido hospitalizados y cientos han muerto.

Algunos niños han desarrollado COVID persistente y tienen síntomas que les duran semanas o meses.

Las vacunas seguras y efectivas ayudan a proteger a los niños de:

  • enfermarse gravemente del COVID,
  • desarrollar COVID persistente,
  • propagar la enfermedad a otras personas y poner la salud y las vidas de otras personas en riesgo.

Las vacunas contra el COVID-19 son seguras para las personas de 6 meses de edad o más

Las vacunas contra el COVID-19 fueron probadas extensivamente en miles de niños antes de que la FDA las autorizara. La vacuna demostró ser segura y eficaz en los estudios clínicos.

Los niños presentaron los mismos efectos secundarios a la vacuna que los adultos. Los efectos secundarios durante los estudios clínicos normalmente fueron leves y desaparecieron en pocos días.

Millones de personas en los Estados Unidos se han puesto vacunas contra el COVID-19. Estas vacunas han sido monitoreadas bajo el control de seguridad más rigorosa en la historia de los Estados Unidos para garantizar que sean seguras. La FDA y los CDC continuarán monitoreando las vacunas contra el COVID-19 para niños para asegurar que continúen siendo seguras para los niños de la misma manera que lo han hecho para los adultos.

Los niños se deben vacunar, incluso si ya tuvieron COVID-19

Si su hijo ya tuvo COVID-19, no necesariamente significa que está protegido de volver a infectarse.

De hecho, un estudio encontró que las personas no vacunadas tienen dos veces más probabilidades de volver a infectarse del COVID-19, que las personas que recibieron la vacuna después de haberse infectado del COVID-19.

Miocarditis o pericarditis después de vacunarse son extremadamente raras

La miocarditis y la pericarditis son dos tipos de inflamación del corazón, y pueden causar síntomas como, dolor en el pecho, un ritmo rápido o fuerte del latido del corazón y dificultad para respirar, pero son extremadamente raras después de vacunarse.

Esta inflamación, normalmente ocurre varios días después de recibir una vacuna de ARN mensajero (ARNm) contra el COVID-19 en adolescentes varones y adultos jóvenes. Pacientes adolescentes, típicamente, se recuperan rápidamente y responden bien a los medicamentos y el descanso.

Es más probable que el COVID-19 cause miocarditis y sea más severo, en comparación con la probabilidad de que sea causado por las vacunes.

Las vacunas contra el COVID-19 no afectan la fertilidad, el período menstrual o la pubertad

No hay evidencia de que las vacunas contra el COVID-19 causen infertilidad o problemas concibiendo un hijo, problemas de menstruación o problemas con la pubertad.

Las vacunas contra el COVID-19 no afectan su ADN

Las vacunas contra el COVID-19 no cambian ni afectan su ADN de ninguna manera.

Las vacunas guían a su sistema inmunológico a crear protección contra el virus que causa el COVID-19. Pero los ingredientes de la vacuna nunca llegan a la parte de sus células donde se encuentra su ADN, y su cuerpo elimina los ingredientes de la vacuna dentro de unos pocos días.