Preguntas frecuentes sobre el COVID-19

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Para la comunidad LGBTQ+

La pandemia del COVID-19 ha afectado gravemente a muchos miembros de la comunidad LGBTQ+ (enlace en inglés), según los datos recopilados a través de encuestas (enlace en inglés). A pesar de que la aceptación de las vacunas contra el COVID-19 entre las personas LGBTQ+ es relativamente alta, algunos segmentos de la comunidad, como las personas transgénero de color, pueden estar más indecisas a vacunarse.

Personas en la comunidad LGBTQ+ que tienen condiciones médicas subyacentes, incluido el VIH (enlace en inglés) y trastornos de consumo de sustancias (enlace en inglés) tienen un mayor riesgo de enfermarse del COVID-19, por lo cual es importante que se vacunen. Y puede ser un reto vacunar a personas LGBTQ+ que estén pasando por falta de vivienda (enlace en inglés).

Las preguntas y respuestas que verá a continuación lo ayudarán a garantizar que las personas de la comunidad LGBTQ+ comprendan su riesgo de contraer el COVID-19 y se informen sobre cómo acceder a las vacunas.

Para más información sobre la salud y bienestar de la comunidad LGBTQ+, visite el sitio web del Departamento de Salud y Servicios Humanos de los EE.UU.

Acceso a las vacunas, efectividad y seguridad

¿Cómo puedo vacunarme?

Todas las personas de 12 años o más en los Estados Unidos ya pueden recibir la vacuna contra el COVID-19. Hay tres maneras sencillas de encontrar vacunas cerca de usted:

  • Visite  vacunas.gov.
  • Envíe un mensaje de texto con su código postal al 822862.
  • Llame al 1-800-232-0233.

¿Cuánto cuesta la vacuna contra el COVID-19?

El gobierno federal está ofreciendo la vacuna de forma gratuita a todas las personas en los Estados Unidos.

¿Necesito una identificación o licencia de conducir para vacunarme contra el COVID-19?

Depende. Consulte con el departamento de salud de su estado. Además, antes de ir a vacunarse, comuníquese con el centro de vacunación o revise la confirmación de su cita que le mandaron a su correo electrónico para informarse sobre la necesidad de mostrar una identificación o licencia de conducir.

¿Qué tan efectivas son las vacunas contra el COVID-19?

Todas las vacunas disponibles contra el COVID-19 son altamente efectivas al prevenir que se enferme gravemente, sea hospitalizado o muera a causa del COVID-19, incluida la variante delta.

Recuerde, para obtener la mayor protección posible de las vacunas, debe ponerse todas las dosis recomendadas:

  • Las vacunas de Pfizer-BioNTech y Moderna requieren dos dosis iniciales.
  • La vacuna Janssen de Johnson & Johnson requiere una dosis inicial.

Si cumple con  los criterios que se consideran para tener un sistema inmunitario comprometido, debe recibir una tercera dosis de las vacunas Pfizer-BioNTech o Moderna al menos 4 semanas después de su segunda dosis. Una revisión de los datos de la vacuna Janssen de Johnson & Johnson de la FDA y los CDC determinará si una segunda dosis es apropiada para personas con sistemas inmunitarios comprometidos.

¿Quién puede recibir una dosis de refuerzo de la vacuna contra el COVID-19? 

Las vacunas contra el COVID-19 continúan funcionando muy bien en la prevención de enfermedades graves, hospitalizaciones y muertes. 

Pero la protección contra las infecciones parece disminuir con el tiempo. 

Una dosis de refuerzo es una dosis adicional que ayuda a mantener la protección. 

Usted es elegible para una dosis de refuerzo de la vacuna contra el COVID-19 si cumple las siguientes condiciones: 

  • Recibió la vacuna de Pfizer-BioNTech contra el COVID-19 
  • Han pasado al menos 6 meses desde su segunda dosis y
  • Es parte de cualquiera de los siguientes grupos: 
    • Tiene 65 años o más 
    • tiene 18 años o más, y tiene una enfermedad subyacente u otras condiciones, como asma, diabetes y obesidad; o 
    • tiene 18 años o más y además tiene un mayor riesgo de contraer y transmitir el COVID-19 debido al lugar donde vive, como un centro de atención médica, un dormitorio universitario o un centro penitenciario; 
    • tiene 18 años o más, y trabaja o vive en un entorno de alto riesgo, como los trabajadores de la salud, los maestros y los trabajadores de los supermercados. 

Si recibió la vacuna de Moderna o la Janssen de Johnson & Johnson, aún no puede recibir una dosis de refuerzo. Los CDC informarán a las personas cuando se haga esta recomendación.  

Para obtener más información sobre las dosis de refuerzo, o si tiene preguntas sobre su elegibilidad, consulte los recursos sobre las dosis de refuerzo o hable con un proveedor de atención médica. 

Tenga en cuenta que una dosis de refuerzo no es lo mismo que la tercera dosis de la vacuna recomendada para personas con sistemas inmunitarios comprometidos 

¿Por qué debo vacunarme si aún puedo infectarme del COVID-19?

Es importante comprender que la infección no necesariamente conduce a la enfermedad. Si está totalmente vacunado contra el COVID-19 y el virus logra entrar en su cuerpo y comienza a multiplicarse, es decir, a infectarlo, su sistema inmunológico estará preparado para reconocer rápidamente el virus y evitar que cause un daño real. Por eso, la mayoría de las personas vacunadas que se infectan del COVID-19, los llamados casos de avance, no presentan síntomas (asintomáticos) o solo presentan una enfermedad leve o moderada.

Casi todas las personas en los EE. UU. que se enferman gravemente, necesitan hospitalización o mueren a causa del COVID-19, no han sido vacunadas.

Los CDC recomiendan que se vacune lo antes posible.

¿Es seguro vacunarme contra el COVID-19?

Sí. Todas las vacunas contra el COVID-19 disponibles en los Estados Unidos cumplen con las rigurosas normas de seguridad y efectividad de la FDA. Se han administrado millones de dosis de la vacuna contra el COVID-19 y todas las vacunas continuarán siendo monitoreadas por seguridad.

Efectos secundarios serios a causa de las vacunas son muy raros. Es poco probable que las vacunas contra el COVID-19 causen problemas de salud a largo plazo. Tampoco hay ninguna evidencia de que causen infertilidad o cáncer.

Los riesgos de enfermarse del COVID-19 superan los riesgos de problemas serios de salud a causa de vacunarse. El COVID-19 lo puede dejar con problemas de corazón y daño en los pulmones y otras condiciones que requieren tratamientos a largo plazo. Las vacunas son un camino mucho más seguro a la inmunidad, en comparación con contraer la enfermedad.

¿Cuáles son los efectos secundarios de las vacunas contra el COVID-19?  

Algunas personas pueden tener efectos secundarios, pero suelen ser leves y desaparecerán en pocos días.

Es posible que tenga dolor, enrojecimiento, hinchazón en el brazo donde recibió la inyección, y podrá sentirse cansado, dolor de cabeza, dolor muscular, escalofríos, fiebre o náuseas.

Hable con su proveedor de atención médica sobre medicamento que puede tomar sin receta, así como, ibuprofeno, acetaminofén o aspirina para dolor o malestar que puede sentir después de vacunarse. No tome medicamento sin receta antes de su cita de vacunación para prevenir el dolor o malestar.

¿Necesito vacunarme contra el COVID-19 si ya tuve COVID-19?

Sí, debería vacunarse aunque ya haya tenido COVID-19. Los científicos aún no saben cuánto tiempo lo protegerán los anticuerpos naturales en personas que han tenido COVID-19 de la reinfección.

¿Necesito usar una mascarilla y mantenerme a 6 pies de distancia de personas que no viven conmigo después de vacunarme?

Si está totalmente vacunado, puede participar en muchas de las actividades que realizaba antes de la pandemia. Deberá usar una mascarilla dentro de lugares públicos si se encuentra en un  área de considerable o alta propagación del COVID-19 (enlace en inglés). Esto se recomienda para maximizar la protección contra la variante delta, que es altamente contagiosa, y para evitar la posibilidad de que se propague a otras personas.

Si no está completamente vacunado, debe continuar:

  • Usando una mascarilla dentro de espacios públicos.
  • Manteniéndose a 6 pies de distancia de personas que no vivan con usted o que no estén vacunadas.
  • Evitando los grupos grandes de personas.
  • Evitando los espacios con poca ventilación.
  • Lavándose las manos con agua y jabón durante al menos 20 segundos o use gel desinfectante con una base de alcohol de al menos 60% cuando no tenga acceso a agua y jabón.

Las personas vacunadas y no vacunadas deben seguir las ordenanzas públicas, las leyes de los territorios y las regulaciones a nivel federal, estatal, local y de tribus. Esto incluye transporte público, aeropuertos, aviones, negocios locales y guías de su lugar de trabajo.

¿Las personas que tienen sistemas inmunitarios comprometidos necesitan una dosis adicional de la vacuna?

Las personas con sistemas inmunitarios comprometidos son menos capaces de combatir las infecciones. Si se encuentra en alguna de las siguientes situaciones, es posible que no esté completamente protegido contra el COVID-19, incluso si ha recibido dos dosis de una vacuna de tipo ARNm, las cuales son de Pfizer-BioNTech o Moderna:

  • Tiene un trastorno de inmunodeficiencia primaria (enlace en inglés) moderado o grave, como el síndrome de DiGeorge o el síndrome de Wiskott-Aldrich.
  • Tiene una infección de VIH avanzada o no tratada.
  • Alguna vez ha tenido un trasplante de órgano o si ha tenido un trasplante de células madre en los últimos 2 años.
  • Está siendo tratado con corticosteroides u otros medicamentos inmunosupresores para afecciones como artritis, asma o una enfermedad autoinmune, como lupus, sarcoidosis, enfermedad inflamatoria intestinal, artritis reumatoide y psoriasis.
  • Está recibiendo tratamiento contra el cáncer.

Para obtener el máximo beneficio de las vacunas ARNm contra el COVID-19, las personas con sistemas inmunitarios comprometidos deben recibir una tercera dosis. Espere al menos 4 semanas después de recibir su segunda dosis para ponerse la tercera dosis. Una revisión de los datos de la vacuna Janssen de Johnson & Johnson de la FDA y los CDC determinará si una segunda dosis es apropiada para personas con sistemas inmunitarios comprometidos.

También debe seguir practicando las medidas de prevención actuales contra el COVID-19 hasta que su proveedor de atención médica le diga que es seguro dejar de hacerlo:

  • Use una mascarilla que cubra su nariz y boca dentro de espacios públicos y cuando este dentro de lugares públicos.
  • Mantenga a 6 pies de distancia de personas que no vivan con usted o que no estén vacunadas.
  • Evite los grupos grandes de personas.
  • Evite los espacios con poca ventilación.
  • Lávese las manos con agua y jabón durante al menos 20 segundos o use gel desinfectante con una base de alcohol de al menos 60% cuando no tenga acceso a agua y jabón.

Personas sin vivienda y el COVID-19

¿Cómo pueden protegerse las personas sin vivienda cuando el COVID-19 se está propagando en su comunidad?

Muchas de las recomendaciones para prevenir el COVID-19 pueden ser difíciles de seguir para una persona sin vivienda. Si bien puede ser complicado evitar ciertos lugares concurridos, como refugios, las personas sin vivienda deben tratar de evitar otros entornos públicos concurridos y de transporte público y, si es posible, se recomienda que tomen la comida para llevar. Deben mantenerse al menos a 6 pies (dos brazos de distancia) de otras personas, deben lavarse las manos con agua y jabón durante al menos 20 segundos con la mayor frecuencia posible y cubrirse al toser y estornudar.

¿Es necesario que los jóvenes sin vivienda tengan el consentimiento de alguien que los cuida para vacunarse contra el COVID-19?

La vacuna contra el COVID-19 de Pfizer-BioNTech está autorizada para personas de 12 años de edad o más. Si bien la ley federal no exige que las personas menores de 18 años obtengan el consentimiento de la persona que lo cuida para vacunarse contra el COVID-19 o recibir cualquier otra vacuna, las leyes estatales y territoriales difieren. Consulte las normativas locales y estatales (enlace en inglés).

¿Existe una vacuna contra el COVID-19 que se recomiende para las personas sin vivienda?

No, no existe una vacuna específica recomendada para las personas sin vivienda. Actualmente, hay tres diferentes vacunas contra el COVID-19 disponibles en los EE.UU. Las vacunas disponibles tienen diferencias en la forma en que se desarrollaron, los ingredientes que contienen y las dosis requeridas. Puede encontrar más información sobre cada una de las vacunas aquí.

Todas las vacunas disponibles contra el COVID-19 son altamente efectivas al prevenir que se enferme gravemente, sea hospitalizado o muera a causa del COVID-19, incluida la variante delta. Para la protección más temprana contra el COVID-19, la mejor vacuna es la primera que encuentre disponible.

Para obtener más información, visite cdc.gov/coronavirus-es.

El VIH y el COVID-19

¿Las vacunas contra el COVID-19 son seguras para las personas con VIH?

El sistema de seguridad de las vacunas de los EE. UU. se asegura de que todas las vacunas sean las más seguras posible. Las vacunas contra el COVID-19 han pasado por las mismas pruebas de seguridad y cumplen con los mismos estándares que otras vacunas. Las personas con VIH se incluyeron en los estudios clínicos, aunque los datos de seguridad específicos sobre este grupo aún no están disponibles.

Las personas con VIH forman parte del grupo de personas con condiciones médicas subyacentes. Si tiene VIH, puede optar por vacunarse si no ha tenido una reacción alérgica grave o inmediata a ninguno de los ingredientes de la vacuna. Si tiene un sistema inmunológico debilitado, también debe estar consciente de la posibilidad de que su respuesta inmunitaria a la vacuna se vea reducida. Si decide vacunarse, continúe tomando las medidas preventivas diarias para protegerse contra el COVID-19.

Obtenga más información sobre lo que están haciendo los CDC y otros colaboradores federales para asegurarse de que las vacunas contra el COVID-19 sean seguras y efectivas.

¿Qué pueden hacer las personas con VIH para protegerse del COVID-19?

La mejor manera de evitar enfermarse es evitar la exposición al virus.

Las personas con VIH deben tomar medidas preventivas diarias para ayudar a prevenir la propagación del COVID-19.

Si tiene VIH y está tomando medicación para tratar el VIH, es importante que continúe con su tratamiento y siga los consejos de su proveedor de atención médica. Ésta es la mejor manera de mantener su sistema inmunológico sano.

Las personas con VIH también deben seguir manteniendo un estilo de vida saludable al:

Mantenerse sano ayuda a su sistema inmunológico a combatir las infecciones en caso de que ocurran.

¿Qué debo hacer si tengo VIH y creo que podría tener el COVID-19?

Llame a su proveedor de atención médica si presenta síntomas que coinciden con el COVID-19.

La mayoría de las personas contagiadas con el COVID-19 padecen una enfermedad leve y pueden recuperarse en casa. Si cree que tiene COVID-19 y tiene síntomas, debe hacerse la prueba (enlace en inglés).

Es importante seguir tomando su medicamento contra el VIH según lo recetado. Esto ayudará a mantener su sistema inmunológico sano. Si experimenta síntomas graves, busque atención médica de emergencia de inmediato. Llame con anticipación a la sala de emergencias donde va a acudir y dígale al operador que puede estar enfermo con el COVID-19. Obtenga más información sobre el COVID-19 y qué hacer si se enferma.

 ¿Qué más pueden hacer las personas con VIH para protegerse de correr un mayor riesgo de enfermarse gravemente a causa del COVID-19?

Casi la mitad de las personas en los EE. UU. con el diagnóstico de VIH tiene 50 años o más. Las personas con VIH también presentan tasas más altas de ciertas condiciones médicas subyacentes. La edad avanzada en conjunto con las condiciones médicas subyacentes puede aumentar el riesgo de que las personas con VIH manifiesten síntomas más graves si se enferman del COVID-19, especialmente las personas con VIH avanzado.

Las siguientes son medidas adicionales que las personas con VIH pueden tomar para estar preparados:

  • Asegúrese de tener al menos un suministro de 30 a 90 días de su medicación contra el VIH y cualquier otro medicamento o suministros médicos que necesite para controlar el VIH. Pregúntele a su proveedor de atención médica cómo puede recibir su medicamento por correo.
  • Hable con su proveedor de atención médica y asegúrese de que todas sus vacunas estén actualizadas, incluyendo las vacunas contra la influenza estacional (gripe) y la neumonía bacteriana. Estas enfermedades que pueden prevenirse con vacunas afectan de manera desproporcionada a las personas con VIH.
  • Establezca y mantenga un plan de atención clínica a distancia. Manténgase conectado a los servicios de telemedicina a través del portal en línea de su proveedor de atención médica que trata su VIH. Si no dispone de telemedicina, asegúrese de poder comunicarse con su proveedor por teléfono o mensaje de texto. Puede actualizar su plan de cuidado clínico a distancia cada año o en cualquier momento que tenga un cambio en su estado de salud o en su tratamiento contra el VIH.
  • Si su VIH es indetectable o está suprimido viralmente, hable con su proveedor de atención médica sobre la posibilidad de retrasar sus visitas médicas y pruebas de laboratorio de rutina.
  • Si su proveedor de atención médica cambió su tratamiento contra el VIH, pregunte si es seguro retrasar el cambio hasta que pueda hacerse las pruebas de seguimiento y los controles de rutina.
  • Asegúrese de socializar a distancia, por ejemplo, a través de plataformas digitales, teléfono o videoconferencia. Esto puede ayudarlo a mantenerse conectado a su red social y mantener su salud mental sana, lo cual es especialmente importante para las personas con VIH.
  • Las personas con VIH podrían necesitar ayuda adicional de amigos, familiares, vecinos, trabajadores comunitarios de salud y otros. Si se enferma, asegúrese de mantenerse en contacto por teléfono o correo electrónico con personas que puedan ayudarlo.

¿Se pueden usar medicamentos de terapia antirretroviral (TAR) para el VIH para tratar el COVID-19?

En la actualidad, el tratamiento para el COVID-19 es muy limitado. No hay evidencia de que ningún medicamento utilizado para tratar el VIH sea eficaz contra el COVID-19. Las personas con VIH no deben cambiar su tratamiento contra el VIH en un intento por prevenir o tratar el COVID-19. Algunos estudios clínicos están analizando si los medicamentos para tratar el VIH pueden tratar el COVID-19.

Otros estudios están analizando la efectividad de diferentes medicamentos para tratar el COVID-19 en personas con VIH. También buscan comprender mejor cómo las personas con VIH manejan el COVID-19. Para más información, visite ClinicalTrials.gov (enlace en inglés).

Los trastornos de consumo de sustancias y el COVID-19

¿Las personas que toman medicamentos para el trastorno por consumo de opioides, como metadona o buprenorfina, pueden vacunarse contra el COVID-19?

Sí. No se han comunicado problemas de seguridad relacionados a los medicamentos para el trastorno por consumo de opioides y reacciones adversas a cualquiera de las vacunas contra el COVID-19 disponibles. Los expertos recomiendan que las personas que tomen medicamentos para el trastorno por consumo de opioides reciban la vacuna contra el COVID-19 y continúen con sus medicamentos según las indicaciones de su proveedor de atención médica.

Si no puedo evitar el consumo de sustancias durante la pandemia del COVID-19, ¿cómo practico un consumo de sustancias más seguro?

Es menos probable que una sobredosis se vuelva fatal si hay otras personas presentes cuando consume sustancias. Si está con otros, protéjase y protéjalos a ellos tomando las siguientes medidas:

  • Vacúnese contra el COVID-19 tan pronto como pueda.
  • Use mascarilla cuando esté dentro de lugares públicos. Sin embargo, si una persona está inconsciente, incapacitada o no puede quitarse la mascarilla sin ayuda, no debe usarla.
  • Manténgase al menos a 6 pies de distancia de los demás.
  • Evite los grupos grandes de personas y los espacios con poca ventilación.
  • Lávese las manos con frecuencia con agua y jabón durante al menos 20 segundos.
  • Evite el contacto de sus manos con la cara o el lugar de la inyección. Para prevenir infecciones, siempre lávese las manos y lave los sitios de inyección con agua y jabón antes y después de manipular drogas. Si no dispone de agua y jabón, puede utilizar toallitas con alcohol o un desinfectante de manos con al menos un 60% de alcohol.

Si no puede evitar el consumo de drogas cuando esté solo, practique estrategias que reduzcan los daños. Las estrategias de reducción de daños tienen como objetivo disminuir las consecuencias negativas asociadas con el consumo de drogas.

Para obtener más información, visite cdc.gov/coronavirus-es.

LA SEGURIDAD ES NUESTRA PRIORIDAD

Cuando se trata de garantizar la seguridad y efectividad de las vacunas, la FDA y los CDC mantienen los estándares más altos. Su proceso incluye los siguientes procedimientos:

  • En primer lugar, los científicos deben analizar las vacunas de manera extensa en estudios clínicos para asegurarse de que sean seguras y efectivas.
  • Antes de que se autorice una vacuna para uso público, la FDA garantiza su seguridad al:c
    • revisar datos recolectados en los estudios clínicos y
    • hacer inspecciones de las instalaciones donde se fabrican.
  • Incluso después de que una vacuna ha sido autorizada, la FDA y los CDC vigilan de cerca la administración de la vacuna para identificar todo efecto secundario o reacción alérgica, incluyendo los más atípicos.
  • La FDA y los CDC revisan de cerca cualquier informe de efectos secundarios o reacción y comparten estos datos con el público.
     

Los casos extremadamente infrecuentes de coágulos de sangre después de la vacuna Janssen de Johnson & Johnson, solo un número pequeño de casos entre millones de vacunaciones, demuestran que los sistemas de control de seguridad de las vacunas llevados a cabo por la FDA y los CDC funcionan y detectan incluso las reacciones más atípicas.

Investigaciones exhaustivas han confirmado que las tres vacunas disponibles son seguras y efectivas. Los expertos médicos enfatizan que los beneficios de recibir cualquiera de las vacunas contra el COVID-19 en uso en los EE. UU. superan cualquier riesgo potencial.  Los sistemas de monitoreo aseguran que los médicos sean notificados para reconocer los síntomas a los que hay que prestar atención, sin importar qué tan poco frecuente sean, y que estén preparados para administrar los tratamientos adecuados.  

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